La escalada se ha convertido en una práctica cada vez más extendida, tanto en roca natural como en rocódromos. Sin embargo, este crecimiento también ha supuesto un aumento de lesiones derivadas de la alta exigencia física que implica, especialmente para las manos, los dedos, las muñecas y los codos. Así lo explica el Dr. Samuel Pajares, traumatólogo especialista en miembro superior de Policlínica Gipuzkoa, que insiste en la importancia de la prevención y del entrenamiento adecuado
Tendinitis, roturas ligamentosas y lesiones por las roturas de poleas son las patologías más habituales entre los escaladores, especialmente por la exigencia extrema del agarre.
El Dr. Samuel Pajares, traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, responsable de la Unidad de Mano, Muñeca y Codo, advierte de que la falta de preparación física y el calentamiento insuficiente aumentan el riesgo de lesión, sobre todo en principiantes.
Un entrenamiento específico, progresivo y bien planificado es clave para disfrutar de la escalada minimizando lesiones y evitando largas recuperaciones.
Entre las lesiones más frecuentes que llegan a consulta, el especialista destaca las tendinitis y, en casos más severos, las roturas ligamentosas y las lesiones del sistema de poleas de los tendones flexores de los dedos. «Son lesiones muy características de la escalada debido a la intensidad y brusquedad del agarre», señala el Dr. Pajares.
Las llamadas lesiones de poleas se han convertido en una de las patologías más conocidas entre los escaladores. El sistema de poleas está formado por unas estructuras que actúan como fundas, manteniendo los tendones pegados al hueso y permitiendo que los dedos generen mucha fuerza. «En la escalada se produce un agarre muy masivo y brusco, y eso puede provocar la rotura de estas poleas», explica el traumatólogo. Aun así, aclara que no todas las roturas requieren cirugía: en muchos casos el tratamiento conservador, apoyado en fisioterapia y una buena rehabilitación, es suficiente, reservándose la operación para roturas completas en poleas concretas.
En los escaladores que se inician, especialmente en rocódromo, uno de los errores más habituales es la falta de preparación física previa. «Muchas personas comienzan a escalar sin haber fortalecido antes los grupos musculares y tendinosos necesarios, lo que aumenta el riesgo de tendinitis y lesiones ligamentosas», advierte el Dr.Pajares. La progresión rápida sin una base física sólida es una de las principales causas de lesión en principiantes.
El calentamiento específico es otro aspecto fundamental que a menudo se descuida. El especialista insiste en que, al igual que en otros deportes, es imprescindible realizar estiramientos antes y después de la actividad, así como trabajar el fortalecimiento muscular durante los periodos de descanso entre sesiones. «Manos y antebrazos deben prepararse de forma específica antes de empezar a escalar», subraya.
En cuanto a las señales de alarma, recomienda detener la actividad y consultar con un especialista ante la aparición de dolor e inflamación brusca en dedos o muñeca, sensación de chasquido o pérdida de movilidad en los dedos. «Ignorar estos síntomas puede empeorar la lesión y prolongar la recuperación», añade.
Para disfrutar de la escalada minimizando riesgos, el traumatólogo lo resume en una recomendación clave: entrenamiento físico adecuado. «Un buen trabajo de fortalecimiento muscular y tendinoso es fundamental para estar preparados y evitar lesiones tanto tendinosas como ligamentosas», concluye.







