Casi el 60 % de las mujeres considera que el cuidado activo del suelo pélvico debería comenzar antes de la menopausia, pero más del 60 % nunca ha realizado una valoración con un fisioterapeuta especializado. Casi 9 de cada 10 mujeres evita hablar de forma abierta y habitual sobre su salud pélvica, dificultando la detección y prevención de problemas de suelo pélvico de cara a la menopausia
El suelo pélvico cumple un papel fundamental en el día a día de las mujeres: desde la continencia urinaria, como ser el sostén de los órganos pélvicos o la función sexual. Sin embargo, continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la salud femenina. La falta de información y la dificultad para hablar abiertamente sobre sus posibles alteraciones pueden hacer que muchas mujeres afronten la menopausia sin conocer cómo cuidar esta zona ni cuándo es recomendable consultar a un especialista.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se celebró el 18 de octubre, INTIMINA, marca referente en salud íntima femenina, pone el foco en la relación entre esta etapa y la salud del suelo pélvico. Con el objetivo de fomentar la salud preventiva, la marca presenta las conclusiones de su Estudio de Conocimiento y Prevención del Suelo Pélvico en la Menopausia, una encuesta a 704 mujeres españolas, que pone de manifiesto el desconocimiento que todavía existe en torno al suelo pélvico, su cuidado y la menopausia: 1 de cada 3 mujeres encuestadas (34,8 %) considera que las pérdidas de orina u otros problemas del suelo pélvico son una consecuencia natural e inevitable del envejecimiento.
Tal y como explica Pilar Ruiz, Marketing & Communications Manager de INTIMINA Iberia, «los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden influir en la función y el bienestar de esta zona, pero siguen existiendo dudas y falsas creencias sobre qué cambios son esperables, cuáles pueden abordarse y cuándo es recomendable buscar asesoramiento profesional».
«El Día Mundial de la Menopausia es una oportunidad para ampliar la conversación sobre esta etapa y abordar también aspectos de la salud femenina que con frecuencia quedan en segundo plano. El suelo pélvico es uno de ellos. Desde INTIMINA queremos contribuir a que las mujeres dispongan de más información para entender los cambios que pueden producirse durante la menopausia, pero también para incorporar su cuidado a la salud preventiva mucho antes de llegar a esta etapa», señala Ruiz.
La prevención sigue siendo una asignatura pendiente
Los resultados de la encuesta muestran una clara contradicción: seis de cada diez mujeres consideran que el cuidado activo del suelo pélvico debería comenzar antes de la menopausia; sin embargo, en la práctica, la prevención todavía no está integrada de forma habitual en el cuidado de la salud femenina.
De hecho, casi 7 de cada 10 mujeres (64,2 %) nunca se ha realizado una valoración del suelo pélvico con un fisioterapeuta especializado. Las razones principales residen en el desconocimiento y la falta de hábito:
- Un tercio de las encuestadas (32,2 %) no sabía que estas valoraciones podían realizarse de forma preventiva.
- Otra tercera parte (32 %) admite que nunca lo había considerado necesario.
- Solo el 9,4 % ha acudido a una valoración con carácter preventivo.
- Prácticamente la mitad (47,4 %) revela no haber recibido nunca consejos o pautas de ejercicio preventivo del suelo pélvico de un profesional sanitario.
A esta falta de información se suma una barrera que puede dificultar todavía más la detección y la prevención: el silencio y el pudor a la hora de hablar sobre salud pélvica. El 87 % de las mujeres no aborda de forma abierta y habitual cuestiones relacionadas con esta zona. Más de la mitad (53,1 %) solo habla de estos temas ocasionalmente o con personas de confianza, mientras que un 21,9 % lo hace rara vez por incomodidad y un 12,1 % considera que son cuestiones estrictamente íntimas que prefiere ocultar.
La edad como factor determinante
El estudio demuestra que la apertura sobre la salud íntima evoluciona con la edad:
- Entre las mujeres de 30 a 40 años, un 41 % evita hablar de las pérdidas de orina o el dolor durante las relaciones sexuales: un 14,9 % los considera temas íntimos y un 26,1 % siente incomodidad al hablar de ellos.
- En cambio, entre las mujeres de 40 a 50 años, el 60 % aborda estas cuestiones de forma puntual o con personas de confianza.
- Entre las de 50 a 60 años se alcanza el mayor porcentaje de mujeres que afirma hablar de ellas con naturalidad (26 % frente al 12 % de las mujeres de 30 a 40 años).
Este silencio puede hacer que determinadas molestias se normalicen o se asuman como parte inevitable de la edad, dificultando que las mujeres identifiquen un cambio y sepan cuándo es recomendable pedir ayuda. Normalizar la conversación sobre el suelo pélvico es, por tanto, también una forma de prevención.
«La menopausia no debería marcar el inicio de la conversación sobre el suelo pélvico, sino ser una etapa más dentro de un cuidado que puede comenzar mucho antes. Conocer esta musculatura, identificar posibles cambios y saber cuándo acudir a un profesional permite llegar a la menopausia con un mayor conocimiento y bienestar íntimo. Para ello, también es importante que podamos hablar de estos temas con naturalidad, sin asumir que determinadas molestias son algo que simplemente debemos aceptar», resalta Lola Ibáñez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y colaboradora de INTIMINA.
Cambios que afectan en el día a día
La necesidad de prestar atención a esta zona cobra especial relevancia cuando aparecen cambios que pueden afectar al bienestar y a la vida cotidiana. Entre las mujeres que se encuentran en la perimenopausia o menopausia, la encuesta revela:
- 42,6 % ha experimentado pérdidas de orina al toser, reír, estornudar, levantar peso o hacer ejercicio.
- 38,6 % señala una mayor urgencia urinaria.
- 46,4 % ha experimentado sequedad o irritación vaginal.
- 26,7 % ha tenido dolor durante las relaciones sexuales.
- 25,5 % refiere estreñimiento o dificultad para evacuar.
Sin embargo, el desconocimiento provoca que un 20,9 % de encuestadas no vinculen estos síntomas con los cambios hormonales o que un 7,8 % desconozca su relación directa.
En algunos casos, para las mujeres en menopausia las pérdidas de orina terminan condicionando actividades que forman parte de la vida cotidiana:
- 16,8 % reconoce un impacto en la práctica de ejercicio, como saltar, fitness o crossfit.
- 14,8 % señala un impacto en las relaciones sexuales.
- 13,9 % planifica habitualmente sus actividades en función de la posibilidad de encontrar un baño.
- 37,7 % lo hace ocasionalmente.
«Muchas veces no se trata de dejar de hacer una actividad de forma consciente, sino de empezar a modificar pequeñas cosas de nuestra rutina para evitar una posible pérdida. Cuando esto ocurre, es importante no normalizarlo ni asumir que forma parte inevitable de la edad, sino consultar y conocer qué opciones existen», apunta Ibáñez.
Cuidar el suelo pélvico desde casa: herramientas y hábitos que pueden ayudar
La menopausia es una etapa más en la evolución del suelo pélvico, pero su cuidado puede comenzar mucho antes. Mantenerlo funcional a lo largo de los años ayuda a afrontar esta transición con mayor conciencia corporal y sin esperar a que aparezcan molestias.
Como explica la fisioterapeuta colaboradora de INTIMINA, no se trata simplemente de fortalecerlo: también debe ser capaz de relajarse y responder correctamente. «Antes de fortalecer hay que saber si necesitas activar, coordinar o relajar».
Herramientas que pueden ayudar:
- KegelSmart 2: es dispositivo médico que actúa como un entrenador del suelo pélvico, mediante sesiones de menos de cinco minutos que se adaptan automáticamente a la fuerza de cada mujer. Puede ser útil cuando existe debilidad pélvica o, por ejemplo, pequeñas pérdidas de orina.
- Ejercitadores Laselle: son esferas vaginales de distintos pesos que permiten trabajar la fuerza de forma progresiva. Pueden incorporarse cuando se necesita mejorar la capacidad de contraer y mantener la contracción, por ejemplo, ante cierta debilidad o dificultad para controlar la musculatura.
- Raya y Celesse: son masajeadores íntimos que combinan estimulación y vibración. Pueden resultar adecuados cuando el problema no es la falta de fuerza, sino el exceso de tensión: sensación de suelo pélvico contraído, dificultad para relajarse o determinadas molestias durante las relaciones sexuales. Pueden favorecer la relajación y la desensibilización dentro de un abordaje adecuado.
Además de los ejercicios específicos, pequeños hábitos diarios pueden ayudar a mantener un suelo pélvico funcional. Como destaca Ibañez:
- Respirar correctamente: evitar contener el aire durante los esfuerzos y aprender a coordinar la respiración con el movimiento.
- Cuidar el tránsito intestinal: buena hidratación, fibra y evitar hacer fuerza repetidamente al ir al baño.
- Gestionar el estrés y descansar: el estrés mantenido puede aumentar la tensión muscular y dificultar la relajación del periné.
Como recuerda Lola, «el suelo pélvico no se protege únicamente haciendo ejercicios unos minutos al día. Se protege también con los hábitos que repetimos constantemente a lo largo de la vida».
Por ello, como recuerdan desde INTIMINA, «el cuidado del suelo pélvico debe empezar antes de la menopausia, esto es clave para mantener su función y afrontar los cambios de esta etapa con mayor conciencia corporal».







