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Los expertos en cuidado de la piel advierten sobre hábitos de cuidado facial adquiridos en la juventud que afectan a la piel a largo plazo

Profesionales de la cosmética señalan errores comunes como el uso incorrecto de protección solar o una limpieza inadecuada que condicionan la salud cutánea con el paso de los años, como exponen desde Byoode, Perricone MD y Advanced Nutrition Programme

Numerosos hábitos de cuidado personal adquiridos durante la juventud pueden no mostrar daños inmediatos, pero tienen consecuencias acumulativas a largo plazo en la salud y apariencia de la piel. Especialistas en dermocosmética advierten que prácticas cotidianas que parecen inofensivas en edades tempranas derivan, con el paso de los años, en inflamación, deshidratación, manchas y alteraciones en la barrera cutánea.

Uno de los errores más frecuentes es no desmaquillarse al terminar el día o utilizar toallitas como sustituto de una limpieza completa. Según señala Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, «dejar durante horas maquillaje, sebo, sudor y contaminación sobre el rostro puede favorecer la obstrucción de los poros y empeorar la falta de luminosidad». Los expertos coinciden en la necesidad de realizar una doble limpieza facial, utilizando primero un producto de base oleosa para retirar impurezas y protector solar, seguido de un limpiador de base acuosa.

La protección solar insuficiente es otro factor determinante en el fotoenvejecimiento. El uso de filtros con un factor bajo, la aplicación única o su omisión fuera de los periodos vacacionales provoca manchas, pérdida de firmeza y arrugas prematuras. Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD, explica que «la radiación solar tiene un efecto acumulativo», por lo que la prioridad actual debe ser el uso de protección alta a diario junto con antioxidantes para mejorar la uniformidad del tono.

El uso de productos inadecuados para el rostro, como geles de ducha corporales o soluciones caseras para secar granos, también compromete la barrera natural de la piel. Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, sostiene que el acné no mejora mediante la deshidratación de la superficie, sino actuando sobre la obstrucción del poro y el exceso de sebo. En este sentido, la experta enfatiza que «la piel grasa también puede estar deshidratada», por lo que resulta necesario emplear fórmulas ligeras, oil-free y no comedogénicas que aporten equilibrio sin generar brillos excesivos.

Finalmente, la higiene de los elementos de secado juega un papel relevante. Sustituir la toalla de manos compartida por una específica para el rostro, renovándola cada dos días como máximo, reduce la fricción y la acumulación de microorganismos. Como dato significativo, la eficacia en la renovación celular puede variar drásticamente según el tratamiento, alcanzando en algunos productos avanzados, como los retinoides específicos, una producción de colágeno hasta un 90% mayor que con ingredientes tradicionales, según estudios clínicos referenciados en los activos de tratamiento actuales.

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