Consejos clave para prevenir y aliviar los síntomas de las alergias en la temporada de primavera
La llegada de la primavera trae consigo una de las épocas más complicadas para aquellas personas que sufren de alergias estacionales. Durante esta temporada, los pólenes de diversas plantas y árboles se convierten en los principales desencadenantes de molestias respiratorias y otros síntomas alérgicos. Quirón Prevención ofrece una guía detallada para ayudar a prevenir y mitigar las alergias primaverales, proporcionando información crucial para mejorar la calidad de vida.
Las alergias más comunes en primavera: ¿qué las causa?
Las alergias primaverales, conocidas principalmente por su relación con los pólenes, son un problema para millones de personas. En España, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica estima que alrededor de 8 millones de personas sufren de polinosis, una forma de alergia a los pólenes, que afecta principalmente a las zonas urbanas debido a la contaminación atmosférica.
Los pólenes más comunes que causan estas alergias incluyen los de las gramíneas, la parietaria (maleza) y el olivo. Los síntomas asociados a estas alergias incluyen:
- Conjuntivitis: picor, lagrimeo y ojos rojos.
- Rinitis: picor de nariz y secreción nasal líquida.
- Estornudos y picor de garganta.
- Dificultad respiratoria y pitidos torácicos (asma polínica).
En la primavera, los niveles de polen aumentan significativamente, lo que provoca una exacerbación de los síntomas alérgicos en personas sensibilizadas.
¿Cómo se relacionan las alergias con la época del año?
El tipo de alergia y su intensidad están directamente relacionados con la época del año y la polinización de las plantas. Cada tipo de polen tiene un calendario específico de polinización:
- Alergias al ciprés: de enero a junio.
- Alergias al platanero de sombra: de marzo a mayo.
- Alergias al olivo: alcanzan su pico entre mayo y junio.
- Alergias a las gramíneas: especialmente en mayo y junio, aunque en algunas regiones pueden durar hasta agosto.
- Alergias a la Parietaria: desde marzo hasta octubre, debido a su florecimiento continuo.
Además, los ácaros del polvo doméstico son otro alérgeno frecuente durante todo el año, pero especialmente durante la primavera y el otoño, cuando las condiciones de temperatura y humedad favorecen su desarrollo.
Estrés, ejercicio y alimentación: ¿pueden influir en las alergias?
La relación entre el estrés y las alergias primaverales ha sido estudiada en diversos estudios. Uno de ellos, publicado en Annals of Allergy, Asthma & Immunology, concluyó que los pacientes con mayores niveles de estrés experimentan un mayor número de episodios de alergias agudas. Esto sugiere que las estrategias de manejo del estrés pueden ser útiles para reducir la frecuencia de los episodios alérgicos.
En cuanto al ejercicio, se ha observado que la actividad física puede desencadenar reacciones alérgicas en algunas personas, especialmente en condiciones de aire frío y seco. El ejercicio intenso puede liberar histamina, lo que provoca síntomas de asma y, en casos raros, reacciones anafilácticas, particularmente si se combina con la ingesta de ciertos alimentos.
Por otro lado, la alergia alimentaria es otro factor a tener en cuenta. Alimentos como los frutos secos, mariscos, huevo y algunos vegetales son responsables de causar reacciones alérgicas en personas con sensibilidad alimentaria, lo que puede agravar los síntomas en quienes ya padecen alergias estacionales.
Consejos prácticos para mitigar los síntomas de las alergias primaverales
Para aquellos que experimentan los primeros síntomas de las alergias primaverales, los siguientes consejos pueden ser de gran ayuda para aliviar las molestias:
- Conocer los pólenes responsables de la alergia y el calendario de polinización.
- Evitar salir al aire libre en días de alta polinización o cuando el viento es fuerte.
- Consultar plataformas y aplicaciones como Polenes.com, Polen control o Alergo Alarm, que ofrecen información en tiempo real sobre los niveles de polen.
- Evitar parques y zonas con árboles y áreas con mucha vegetación.
- Usar gafas de sol para proteger los ojos del polen.
- Ventilar la casa temprano por la mañana o a última hora de la tarde para evitar la acumulación de polen.
- Limpieza y ventilación: aspirar en lugar de barrer y limpiar el polvo con bayetas húmedas. Colocar filtros antipolen en el aire acondicionado.
- Viajar con las ventanillas del coche subidas para evitar la entrada de polen.
- Tomar medicación sintomática: antihistamínicos pueden ayudar a reducir los síntomas.
¿Es posible reducir los síntomas de forma duradera?
Para quienes sufren de alergias estacionales a largo plazo, una opción a considerar es la inmunoterapia antialérgica. Este tratamiento consiste en la administración de pequeñas dosis progresivas del alérgeno al que una persona está sensibilizada, con el fin de reducir la sensibilidad y suprimir los síntomas alérgicos.
La inmunoterapia se ha utilizado durante más de 90 años y es el único tratamiento capaz de modificar favorablemente el curso natural de las enfermedades alérgicas. Los resultados pueden comenzar a ser visibles en pocos meses, pero la consolidación completa se logra generalmente entre 3 y 5 años. Este tratamiento es más efectivo en personas con un solo tipo de alergia, aunque también es posible tratar múltiples alergias simultáneamente.








